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miércoles, 1 de enero de 2014

Les propósitos.

Porque la clave no transformarse, si no mejorar lo que ya tengo.

  1. Vivir. 
    De repente comienzo a sentir una inquietud que me dice que me estoy perdiendo de la vida, que no estoy aprovechando mi juventud como se debe. Quiero cambiar eso, siento que necesito salir de ese cascarón que aún me falta por romper, porque es imposible que esté desperdiciando los que podrían los mejores años de mi vida solo porque "me da miedo la gente" o por mis inseguridades o simple flojera. No, no quiero tampoco volverme una yolera andando, pero sí cambiar esas cosas que me hacen sentir inconforme e incompleta.
  2. Cuidarme.
    Esto conlleva muchas cosas, sobre todo el ámbito alimenticio. Estos últimos meses he tenido una caída muy fea donde ya ni me importaba qué le hacía a mi cuerpo, y eso está muy muy mal. La depresión o las circunstancias no son excusa, ya lo sé, por eso tengo que cambiar eso. Implicado está el hecho de que debo bajarle al consumo de alcohol (no es que tome mucho o muy frecuentemente, pero aún así debo evitarlo cuando sea posible; no puedo permitirme esos lujos calóricos y tóxicos, o por lo menos, no tan seguido, je...). También volver a tomar el hábito de no dejar pasar días sin tomarme mis vitaminas... Y bueno, todas esas cositas que sé que he estado haciendo mal que me urge corregir.
  3. Perder los 15kg que me faltan.
    Supongo que va anclado al anterior, pero esto es un propósito que no puede faltar porque estoy en deuda conmigo. La transformación ha sido difícil, y cada vez lo es más, pero tengo que terminar esto bien, porque no llegué tan lejos para hacerlo a medias, ¿no?.
  4. Valorarme más.
    Generar y mantener alta autoestima no es para nada fácil, tampoco es algo que sea permanente o que se logre todos los días. Es 100% seguro que habrá días en los que de plano no te puedas sentir bien contigo mismo, pero quisiera que esos días disminuyan su aparición. Me tiro mierda muy seguido a mí misma, pero estoy consciente de que no se vale. Sobre todo porque, la neta, no estoy tan sarra, tengo cosas buenas con las que debería sentirme feliz.
  5. Ser menos amargada, o por lo menos dejar de aparentar que soy bien mamona porque ahuyenta a la gente y así. 
Y pues, me gustaría agregar cosas como viajar mucho, conseguir novio, comprarme un carro, pero esas ya son cosas que, o no están a mi alcance, o no son tan importantes... (Bueno, viajar sí me gustaría muchísimo, pero no cuento con los medios para hacerlo aún). Solo queda aceptar lo que venga y adecuarse a las situaciones... A esperar qué traen los siguientes doce meses ~

martes, 31 de diciembre de 2013

< / 2013 >

Típico post de fin de año, no podía faltar.


Hay mucho qué decir sobre mi año 2013 que se esfuma, pero se quedará por siempre.
Fue un año con muchísimos altibajos, muchos sentimientos de todo tipo, pero sobre todo, muchos cambios.

Estos últimos 12 meses fueron contexto de muchos cambios que sucedieron en mi vida.
Uno de los más importantes fue haber perdido a una de las personas más cercanas a mí, a quien le debo y le deberé muchas cosas que nunca podré pagarle. Pero afortunadamente, no todo fue tristeza. Al contrario, siento que este año crecí mucho como persona y cambié para bien. Desde los cambios físicos que sufrí (todos positivos, claro :p), pero también los emocionales.

Acepto que tuve deslices horribles, sobre todo estos últimos meses del año. Pero tuve también una etapa en la que me sentía bastante feliz porque comencé a ver las cosas de otra manera; aprendí a aceptar la realidad que me rodeaba, pero más que nada, aprendí a aceptarme a mí dentro de ella. Es increíble cómo el mundo cambia para bien cuando comienzas a aceptarte con todo y tus errores. En verdad aprendí a disfrutar más de la vida, porque aunque las cosas no te salgan bien, al final por lo menos tendrás algo de lo cual reírte: tú.

Y sí, ok. Pude haber terminado mejor el año en el aspecto de que no cumplí con los propósitos o planes que me había establecido, pero la verdad, es que la vida nunca, NUNCA va a ser como tú esperas que seas (oh, creo que esta fue la enseñanza más fuerte que me llevo del 2013...). Lo importante es que termino el año tranquila, porque no me arrepiento de nada, disfruté todo lo que hice, bien o mal. Sin culpas, pero sobre todo, con esperanzas y ánimos de cambiar lo que me hace falta en el año que viene.

Si hace un año me hubieran dicho que todo terminaría como terminó, me hubiera costado creerlo porque fue un cambio muy grande. Personas salieron de mi vida y otras nuevas entraron. Para bien o para mal, pero las personas siempre te enseñan algo. Y no queda más que agradecerle a esos que compartieron momentos conmigo este año, porque fueron bastante agradables. Sobre todo mi noche favorita del año: el concierto de The Killers <3 :) jaja.

Aún no me la creo, lo disfruté muchísimo y fui muy feliz, jiji.


Sin más qué decir, creo que con esto termino esta breve entrada. 
Adiós 2013, gracias por todo, fuiste un año importante. Y bienvenido sea el 2014 que promete algunas cosas, pero sobre todo, recibo con las mejores intenciones.



jueves, 7 de noviembre de 2013

La delgada línea entre ser una solterona y ser una forever alone.

"Estás joven todavía, no te preocupes."
"Tener novio está sobrevalorado."
"Ya encontrarás a alguien, te lo prometo."
"No necesitas a nadie para estar completa."
"Es que tú estás muy concentrada en tu carrera."

Y otras mil ocho mil frases cliché que siempre escucho.

Basta, entiéndanlo.

Siempre digo que no me importa no tener novio, o no haber tenido novio nunca, o no gustarle a nadie. Y no es que mienta cuando lo digo, pero en el fondo hay una parte, una pequeña fracción, que duele cuando sabes que estás sola. Es bien difícil vivir sin compararse con tus amigas que a cada ratito se ligan a alguien o que ya han tenido más de una relación seria, en especial si estás en la mera edad en la que "se supone" que deberías estar experimentando cosas así (aunque de hecho, para muchos, llegar a los 20 años sin tener historial romántico ya puede contar como que soy una pobre morra).

Es medio feíto y triste cuando te juntas con tus amigas y las escuchas hablar de sus experiencias y anécdotas y tú no tienes absolutamente nada para aportar al tema, así que nomás te quedas callada y escuchas. O sea, sí, me alegra escuchar que tienen éxito y que las cosas funcionan para ellas, pero cada ocasión se va convirtiendo en una cachetada de la vida que cuando te pega, te grita: forever alone.

No es el miedo a quedarme sola, no es el miedo a no casarme, no es que viva con el deseo ferviente de tener esposo y familia o simplemente tener muchos novios; es el miedo a que me quede sola NO por decisión propia, si no porque nunca tuve la oportunidad de experimentar lo que era compartir la vida con alguien, ¿se entiende? Vivir así solo te lleva a pensar que tú tienes algo mal, que no eres normal; que en este mundo nadie está dispuesto a tratar de conocerte mejor para saber que tienes cosas buenas qué compartir; que posiblemente eres la persona menos interesante del mundo, que nadie comparte tus gustos, o que simplemente no eres para nada atractiva en ningún cochino aspecto. Obviamente eso se refleja en tu autoestima, aunque sea un poquito, pero lo hace. Entonces ahí vas por el mundo, poco a poco más desanimada y a la defensiva, armando una lista de excusas por las cuáles no tienes novio, bromeando y riéndote de ti misma con las demás personas, porque a veces es lo mejor que puedes hacer para que la gente no lo note. ¿Y saben qué es peor? Ver a gente mentirosa, falsa, dramática y puras de esas felizmente enamorada con novio mientras tú andas valiendo ve en este campo. ¿Es porque no soy una "chaparrita berrinchuda"? ¿porque los hombres prefieren a las locas que a alguien como a mí? y asdf.

Ya debería de estar acostumbrada a pasar mis fines de semana sola y no tener a nadie con quién compartir las cosas que me gustaría compartir. Ya me estoy haciendo a la idea de que todo el mundo me ve como una aburrida amargada seria mamona sin sentimientos, o simplemente como "la que nomás está ahí" siempre. Tal vez llegará el día en el que me vuelva inmune a sentirme mal, pero aún no, aún me agüito y no puedo evitar preguntarme "¿Qué chingados tengo de malo? ¿Por qué nadie me quiere?", y a la vez, culparme por ser tan irrelevante y fea y un desperdicio de espacio y materia orgánica. Sí, estaré joven aún, y sí habrá "muchos peces en el mar" y la madre, pero he llegado al punto en el cual de verdad presiento que nunca voy a conocer qué es que alguien se interese por mí y me quiera y pasaré el resto de mis días sola.

(Sé que este escrito se ve bien attention whore, y perdón si esa parece la intención, pero nomás quería expresar que no soy un ente sin sentimientos y que también sufro por dentro por ser una forever alone).

lunes, 22 de julio de 2013

Hace casi 5 meses perdí a una persona muy importante en mi vida. No había escrito nada porque realmente no se me ocurrían las palabras adecuadas; no deseaba sonar tan triste ni tan feliz. No estoy segura si conforme el tiempo pasa, asimilo más o asimilo menos lo que sucedió. Es difícil que, después de 20 años de convivir diariamente con una persona, de repente simplemente ya no esté ahí físicamente, especialmente si todo lo que te rodea te recuerda a ella.





A veces mi memoria me traiciona, me hace escuchar tu voz en mi mente y me provoca una nostalgia horrible. No hay día en el que no desee que estuvieras aquí para verme, y no hay acción que lleve a cabo sin preguntarme en lo que pensarías sobre mí. Tampoco hay día en el que no me sienta agradecida por todo lo que hiciste por mí, y no hay día en el que no me lamente no haberte agradecido lo suficiente cuando te tuve enfrente. Pero en el fondo, siempre supe que sabías lo que sentía. Y todos sabemos que nunca me alcanzaría la vida para regresarte todo lo bueno que hiciste por mí.

Sé que la mejor manera de agradecerte es haciendo las cosas bien, aprovechando las oportunidades que me diste para bien. Sin ti, no hubiera conocido el mundo en el que vivo, y mucho menos, me hubiera acercado a las aspiraciones que tengo para el futuro. Me abriste las puertas a todo un mundo que probablemente nunca hubiera imaginado que estaba a mi alcance de no ser por ti. Todos mis deseos por crecer y ser alguien en esta vida, las ganas de superarme y de aprender.

Donde sea que estés, debes de saber que cada viaje, cada idioma que aprenda, cada oportunidad de crecer; simplemente, cada paso a convertirme en alguien mejor, está dedicado a ti. Gracias por todo.

jueves, 18 de julio de 2013

Hallo.

Ya hace una semana de esto, de hecho, casi dos... Pero es algo que tengo que compartir, es relevante:


¡Ya no tengo brackets! Wuuuuuijciasjciasmckjdsicdsdca. Jaja. 
Ya tantos años con ellos me hacían pensar que este día jamás iba a llegar. 


Y bueno, respecto a la entrada anterior, debo decir que me sorprendió:
1) que en realidad la gente la leyera; y 2) la cantidad de comentarios positivos que recibí. 
Hubo mucha gente que me comentó que incluso se podían identificar con mi historia. Resulta curioso porque llegué a pensar que estaba asquerosamente sola en ciertos momentos... Pero bueno, gracias, en verdad :). 

miércoles, 3 de julio de 2013

Un año, una persona, una vida.

Hoy se cumple un año del día que cambió totalmente mi vida. Recuerdo lo ansiosa y nerviosa que estaba. Primeramente, me llevó años convencer a mi familia de que era lo que realmente quería hacer por mí. Segundo, el proceso para llegar hasta ahí fue muy muy largo y difícil, se me presentaron muchos obstáculos, y me costó, pero finalmente pude superarlos.

Esto ha sido algo con lo que no he sido totalmente abierta con la gente, no porque quiera mantenerlo oculto, si no porque siempre he sido una persona reservada con sus cosas, no soy de las que andan diciendo todo a las demás personas, simple y sencillamente porque siempre he pensado que es muy probable que no les importe. Pero bueno, supongo que está bien que lo plasme aquí, como un "homenaje" y como una forma de hacer que (cualquier persona que se interese por leer esto, que sé que nadie lo hace) pueda conocer mi historia, porque no es algo que pueda mantener como secreto, y realmente no quisiera porque no es algo que me avergüence. Sí, sé que muchas personas me van a juzgar y van a decir cosas de mí, porque a lo largo de este proceso he escuchado muchas cosas respecto a mí y mi decisión. Cosas buenas y otras malas; la gente se hace preguntas y empiezan rumores entre ellos, malentendidos, etc...

He escuchado de todo: que si estoy enferma, que si estoy enamorada, que si estoy a dieta, que si por fin me puse las pilas, que qué tramposa, blabla. Pero la verdad es que, para los que no lo sepan, hace un año visité el quirófano por primera vez en mi vida. Sí, me "arrancaron" el estómago, pasó de tener una capacidad de volumen normal, a soportar apenas contener unos 250mL, así... (Ah, y también se llevaron mi vesícula y resultó que tenía un tumor gigante en el baso, por lo cual también me lo quitaron y me dejaron, literalmente, vacía por dentro). Fue un proceso doloroso y trajo muchas consecuencias consigo, no ha sido nada fácil. En realidad implica mucho sacrificio, porque trae muchos riesgos tomar una decisión tan drástica sobre tu cuerpo. He vivido todo un año dependiendo de vitaminas y suplementos de proteína todos los días, inyecciones de vitamina B12 y hierro que duelen hasta el alma, mareos, desmayos, una anemia más fuerte de la que ya tenía, caída (temporal) del cabello, dolores, incomodidades, eso y todo lo que he tenido que dejar. Pero pues, todo sea por verse bien, ¿no?

En realidad es mucho más que eso. Siempre sentí que mi mente no encajaba con mi cuerpo, porque éste no reflejaba lo que en realidad era. Siempre fui la niña que comía frutas, nunca compraba dulces ni papas en el recreo; mis papás nunca me compraron pan blanco, todos los sandwiches de mi infancia fueron hechos con pan integral (hey, eso es triste cuando eres niño!); nunca me compraban dulces, etc. y crecí con ese trauma por cuidarme. Lo intenté todo, absolutamente TODO (todas las dietas que puedas imaginar, junto con muchísimas actividades físicas, pero no entraré en muchos detalles al respecto porque sería extenderme demasiado). Nada funcionaba. Era horrible, incontables veces me encerraba a llorar porque me sentía asquerosamente frustrada con la vida, nada de los esfuerzos que hacía parecían resultar. Noches enteras me dediqué a maldecir a mi maldita genética, a mi mala suerte, por haberme hecho así. Porque, además de las limitaciones físicas que conlleva, estar gordo es LO PEOR que te puede pasar en la vida. La gente te tacha de enfermo, de flojo, que no sabe cuidarse, juzga cada cosa que consumes. Se acerca a darte "consejos", a darte "ánimos" para que te pongas a dieta. Aún no perdono a mis bullies de la infancia, todas sus palabras las guardo "rencorosamente" en una parte de mi memoria. Desde los otros niños en la escuela primaria, secundaria, familiares, incluso muchos extraños en la calle, que nunca en mi vida había visto y ni me conocían, todos ellos siempre tenían un mal comentario que decir sobre mí, se las ingeniaban para hacerme sentir mal, no sé si sus intenciones eran buenas o malas, pero todo eso daña. Cuando la gente te trata así, lo único que logra es retraerte, querer alejarte de la sociedad y aislarte, y eso fue lo que me pasó a mí. La sociedad trata a los gordos como la peor abominación que existe. Cuando eres así, nadie se fija en si eres buena persona, si eres amable o buen amigo, lo primero que ven es tu físico y muchas veces eso les basta para hacerte menos, hacerte burlas, o mirarte hacia abajo. Es increíblemente feo vivir así, no creo que la gente que no lo ha vivido pueda entenderlo. Sales de tu casa (cuando te animas a salir) con miedo de todo, lo único que quieres es que nadie te vea para evitar que te señalen y se te queden viendo; no puedes comer en público sin sentirte juzgado; ir a la escuela puede resultar un martirio diario, porque el mundo, literalmente, no está hecho a tu medida; no puedes pedir raite a alguien sin evitar sentir esa mirada incómoda (por eso hasta la fecha, odio pedir raites); comprar ropa se resume a ir a la tienda a escoger lo que sea que te quede, aunque no te guste o se te vea muy mal... En fin, muchas cosas.

Vivir así, a los 19 años, no era vivir. Y menos cuando era algo que no estaba en tus manos evitar (causas genéticas, las más bitches del mundo, entre otros males). Todos esos motivos y otros más, me llevaron a decidir que una cirugía era la mejor decisión para mí. Los riesgos y miedos eran muchos, pero tenía que arriesgarme, tenía que intentarlo, era mi última opción. Mi mayor miedo era que siendo esta mi última opción para la solución de mis problemas, no funcionara. Tenía mucho miedo a fracasar, a que no funcionara y quedarme como estaba para toda la vida... Pero tomé el riesgo, y debo decir que valió la pena. Ha sido la mejor decisión que he tomado en toda mi vida, un proceso más difícil de lo que pensé que sería, pero los resultados hablan por sí mismos (sí, tenía que poner fotos como prueba de que es real).



Las mejoras físicas son obvias. A veces me cuesta reconocerme en el espejo o en las fotos. También me ha ayudado a hacer cosas que siempre quise hacer pero me daba miedo o me sentía demasiado acomplejada para hacerlas, es una gran liberación, la vida es muchísimo más fácil. Obviamente que también cuentan las mejoras de salud, pero ese es otro tema ~ 

Mucha gente piensa que esta es una salida fácil porque te soluciona la vida, pero me temo que no es así. Requiere mucha disciplina cuidarte después de modificar tu organismo de esta manera, hay que tomar decisiones acertadas, saber qué es lo mejor para comer, dejar muchas cosas que antes disfrutabas, tomar una montaña de vitaminas diario, etc... Pero ¿saben cuál es la consecuencia más difícil de afrontar? Las batallas mentales. 


Cuando uno vive la vida que yo viví, sabe que un pensamiento muy recurrente es pensar que, si tuviera un buen cuerpo, las cosas serían más fáciles y la vida sería perfecta... ERROR. No es así. 
Antes era bastante seria, callada, reservada, tímida, sin vida social, sin muchos amigos, no tenía novio... Y pues, ahora, en realidad en ese aspecto, mi vida sigue siendo exactamente igual. Sigo siendo la misma morra seria, callada, reservada, tímida, sin vida social, sin muchos amigos y sin novio. 
Es fácil pensar "voy a ser más alegre y sociable cuando me vea bien", "cuando sea delgada voy a vencer mi timidez" o "no tengo novio porque soy fea, cuando me vea bien de seguro que por fin alguien se va a enamorar de mí"... Y pues, no. Resultó ser que ninguno de esos pensamientos son verdaderos. Después de 19 años de escuchar constantemente cosas como: "cuídate para que no te enfermes", "ya bájale" y "tienes que adelgazar porque si no, ningún hombre jamás se va a fijar en ti, nadie va a querer estar contigo y nunca te vas a casar" (siendo esta última, la peor de todas, en mi opinión personal), obviamente te las terminas creyendo. 


Para bien o para mal, aprendí que la vida no se trata de qué tan bien te veas, si no de qué tan bien te sientas contigo mismo. ¿De qué sirve un buen cuerpo si no te vas a sentir segura dentro de él? Eso es algo que vas aprendiendo día con día. Es difícil porque es un cambio muy drástico en tan poco tiempo, y como que no te alcanza tu cerebro para procesarlo. Todos hablan de lo bien que te ves y que has cambiado mucho, te hacen cumplidos, pero en el fondo te cuesta adaptarte a tu nuevo cuerpo, porque vives tan acostumbrado a ser señalado de mala manera, que en tu mente aún estás atascado ahí. No es hasta que me veo en el espejo o en fotos cuando me doy cuenta y pienso "wow, sí que he cambiado". 

Entonces ¿elegí esto para hacer felices a los demás? Por supuesto que no. Elegí esta alternativa porque me sentía abrumada dentro de un cuerpo que sentía que no me correspondía, uno que me limitaba tanto física como mentalmente. No estaba nada conforme con la vida que tenía, y mucho menos a tan corta edad, pues siento que no viví los años de niñez y adolescencia como debí de haberlos vivido. También estaba harta de que me juzgaran nada más por mi físico, porque la mayoría de la gente no ve más allá de eso (sonará como cliché, pero por experiencia digo que es verdad). No todo ha sido miel sobre hojuelas, pero la verdad es que a pesar de las consecuencias negativas, estoy muy feliz con mi decisión, nunca me arrepentiré de haber hecho lo que hice. Tengo días en los que soy un desastre mental y emocional, pero siempre despierto mejor, con más esperanzas y ganas de vivir que antes. Basta con recordar todo el proceso y cómo me sentía antes para recordarme que no podría estar mejor de lo que estoy ahora. Sigo teniendo conflictos, pero me hace feliz saber que, por primera vez, no culpo a mi cuerpo por mis desgracias, si no que me di cuenta de que mis problemas estaban mucho más allá. Se me acabaron las excusas, y a la hora de buscar culpables me encontré solamente a mí, y es ahí donde tengo que trabajar. Si las personas no me van a aceptar o querer, por primera vez va a ser culpa de mi personalidad y no de mi apariencia, y eso era exactamente lo que quería lograr. No es sencillo, pero poco a poco debo de ir trabajando sobre mis problemas mentales; sé que poco a poco venceré mi excesiva timidez, sé que poco a poco aprenderé a no tenerle miedo a la gente, y sé que, poco a poco, aprenderé a acostumbrarme a mi nuevo cuerpo y aprenderé a aceptarlo y quererlo. 

Realmente estoy agradecida con esas personas que han estado ahí para mí desde antes, y que aún continúan, gracias por entender mi decisión y apoyarme de diferentes maneras. Ellos más que nadie saben que aunque he cambiado muchísimo por fuera, por dentro sigo siendo exactamente la misma persona. Y, para los que no me conocen, pues... esa es mi historia. Me excedí con el texto, pero sentía que escribirlo y compartirlo era algo que debía hacer. Como dije, habrá gente que lo entenderá y aceptará, y otra probablemente no lo haga, y está bien, que piensen lo que quieran. Lo importante es que salvé mi propia vida, hice un cambio drástico para mi propio bien, y eso dejará y traerá solamente a las personas adecuadas. 

Too long, didn't read? Lo siento, jaja.
Pero esa ha sido mi historia de los últimos 365 días, y eso apenas es el comienzo...

miércoles, 19 de junio de 2013

One of those days...

Ya que me reté a alejarme de Twitter un ratito, vengo aquí a desquitarme.

Hoy tuve un pésimo día. Me levanté muy tarde para ir a la escuela, pero eso no me afectó mucho, logré llegar a tiempo y todo en clase estuvo bien, normal. También fui a comer con mis compañeros, fue inesperado, pero me la pasé bien. Después de eso, fui con mi mamá y mi hermana a que compraran un vestido. Esa tampoco fue la parte mala, de hecho, me probé unos que otros y me hicieron ver que todo lo que estoy haciendo por mejorar mi apariencia está dando resultados. También fui al gimnasio, eso siempre me pone de buenas aunque sea un poquito.

No me pasó nada malo, pero tuve un horrible día. Desde la mañana que desperté en chinga, sentía algo dentro de mí, algo que no iba a poder sacar y que iba a estar ahí un buen rato arruinándome la vida. Es ese maldito sentimiento de odio a ti misma, de esas veces en las que te sientes horrible en todos los aspectos. Cuando no puedes sacarte de la cabeza la idea de que eres un fracaso para todo, que no sirves para nada, que te ves muy mal, etc.

Últimamente, ese tipo de pensamientos se han hecho muy presentes en mi cabeza y no sé qué hacer para sacarlos. Me siento muy mal. Aparento sonrisas, pero por dentro traigo un caos. Sé que tengo una buena vida, que hay personas a mi alrededor que sí valen la pena; pero creo que aunque lo sepa, me ha costado mucho creérmelo. Lo único que veo en mí es la imagen de una persona perdida. Ya no sé qué hacer conmigo misma, siento que no encajo en ningún lado. A veces hasta dudo de que la decisión que tomé hace un año haya sido la correcta.

¿En realidad esto era lo que quería? ¿Por qué si ya lo conseguí no logro sentirme feliz? ¿Cuál era mi verdadero problema entonces? ¿Qué me falta? ¿Por qué soy así? ... ¿¡Por qué nadie me dijo que las batallas mentales era tan difíciles?!

Es horrible darte cuenta de que todos tus problemas estaban (y aún continúan) en tu cabeza, y no en tu apariencia. Siento que todo este proceso solo dejó descubierta a esa persona tonta, perdida, insegura, deprimida, sola, ansiosa, miedosa, aburrida y patética que siempre he sido, solo que ahora ya no tiene dónde ocultarse y está más a la vista, por eso me siento más vulnerable.

El problema es que esos pensamientos son cada vez más recurrentes, y no me dejan en paz, no permiten que me libere y viva como se supone que debería. Sigo cometiendo los mismos errores y torturándome por siempre por ello; sigo alejando a las personas de mí al tratar de ocultar lo que siento en verdad; sigo haciendo las cosas mal, eso no se me quita. No sé qué hacer, lo único que se me ocurre es esconder todo y tratar de seguir viviendo, que en realidad es lo he estado haciendo siempre. Pero me da miedo que esto no se me quite nunca, no quiero seguir así...

martes, 26 de junio de 2012

Me da miedito pero ansias ir al psicólogo. Lo necesito pero no sé qué esperar, soy todo un caos.

domingo, 13 de mayo de 2012

Anoche soñé.

Anoche soñé extraño, fue como un flashback gigante de muchas de las cosas que he vivido.
Mi familia, amigos y personas que han impactado mi vida estaban ahí.
Recuerdo que íbamos en un carro muy grande mucha gente y yo en la carretera.
 Llegamos a un lugar de terracería bastante alejado.

Después de que todo el polvo se dispersara, apareció una gran puerta y entramos.
Recorriendo el lugar me di cuenta de que todo me parecía familiar.
Como si fuera un museo de mis memorias, el recorrido me presentaba diferentes lugares que han sido importantes a lo largo de mi vida. Hice todo el recorrido, lugar por lugar; recordaba todo perfectamente.

Recuerdo que sentí mucha nostalgia, no me quería ir.
Me costó mucho trabajo salir por aquella puerta y volver al auto, hacia la realidad.

martes, 8 de mayo de 2012

Si fuera una princesa de Disney, sería Rapunzel.

Me gusta pintar, cocinar y hacer otras cosas, pero mi vida es muy rutinaria.
Vivo encerrada de cierta manera.
Hay muchas cosas que quiero hacer en mi vida, pero me da miedo "salir".

Quiero salir, viajar, conocer, ver, aprender cosas nuevas, pero me falta un empujón para hacerlas...


... ¿Dónde está mi Flynn Ryder?!!

sábado, 5 de mayo de 2012

Desahogo.

No puedo dejar de pensar en esto. Digo, no es como que pueda ignorarlo siempre, tengo que vivir 24/7 con ello, mi tortura eterna. Pero últimamente todo ha salido a flote.
Llega la opción de poder acabar con este mal de raíz.
No es una salida fácil, es más difícil de lo que parece, pero siempre estuve dispuesta a hacer lo que fuera necesario para ello.

Pero me da miedo, no del momento, si no del después.
Miedo de lo que viene después si todo sale bien.
Miedo de que no sea lo que espero que sea. ¿Y si no me gusta?

Miedo de que mi última alternativa no funcione. Y que todas mis esperanzas se vayan a la mierda.
Creo que esto último es lo que me aterra más.

Es algo que no me deja tranquila los últimos días, y no lo hará hasta que se decida qué hacer.
No sé, a ver qué pasa...

domingo, 23 de octubre de 2011

Loser frustrada.

Típicas mías, que me la paso desperdiciando valiosas horas de sueño en la compu (de las cuales después me arrepiento, claro). Y esta madrugada de fin de semana la invierto viendo una película clásica de la infancia de Disney, como lo hago de vez en cuando (sí, soy bien chila y sigo viendo películas de Disney a mis 18 años, y lo seguiré haciendo D:)

Sin algún motivo en especial, la elegida de la noche fue Hércules. Aunque no se apegue a la verdadera historia de la mitología griega, me gusta mucho la versión de Disney, jaja.

A pesar de lo mucho que me gusten, uno no puede dejar de reprocharle ciertas cosas a las películas. Todos sabemos que, por lo menos la mayoría de las mujeres, se quedaron con la idea de que nuestras vidas serán perfectas y felices el día que un "príncipe azul" se aparezca en nuestras vidas y nos salve de la miseria.
Me excluyo de esto. Nunca me ha convencido la idea de depender de que un tipo me salve para ser feliz, jaja. ¿Y ser una princesa? Qué flojera...

Pero bueno, sí me voy a quejar de que mi vida no sea como en las películas de Disney. Viendo la película, en la escena cuando Hércules le dice a sus papás (adoptivos) que siente que no pertenece ahí, que no está en el lugar correcto, y luego se va a encontrar su destino... Me llegó, por más ñoño y loser que se lea.


Creo que vivo un momento de crisis de identidad. Apenas quiero aterrizar al mundo real por primera vez, pero aún no lo hago porque siento que no estoy en el lugar correcto. Yo también siento que no pertenezco a donde estoy, que estaría mejor en otro lugar.

Estaría padre escapar de mi vida actual, emprender un viaje y encontrar mi destino. O talvez solo encontrarme a mí, con eso me conformo. Luchar contra mis propios mounstros, vencerlos. Convertirme en mi propio héroe. Salvarme a mí de mí misma. Sé que no es imposible, y espero algún día poder lograrlo...

Pero ojalá fuera tan fácil y perfecto como en las películas de Disney...